Historia

Siempre he pensado que el BikeTrial nació el mismo día que nació la bicicleta. Aquellos carteros rurales y aquellos sacerdotes, que en la España de la primera mitad del siglo XX iban de pueblo en pueblo por caminos casi impracticables, inmortalizados en multitud de películas “made in spain”, sin saberlo, estaban practicando BikeTrial. Todo aquel que ha tenido una bicicleta ha bajado un bordillo, un par de escaleras o, como mínimo, lo ha intentado. Esto ya es BikeTrial. El trial en moto ya hacía muchos años que se practicaba y Montesa y Bultaco eran marcas españolas y líderes mundiales. Los Karlson, Vesterinen y otros pilotos de la época eran los ídolos de los más jóvenes pero, para muchos, la edad y la economía familiar era un impedimento para tener una moto.

Como deporte, el nacimiento del BikeTrial está más o menos documentado y en nuestro país podría fecharse a mediados de la década de los 70 en Sabadell llegan las primeras noticias de chicos que habían modificado sus bicicletas de paseo, las típicas BH, para emular a sus ídolos del trial en moto. Posteriormente tambíen se expandió en Sant Feliu de Codinas y Sant Llorenç Savall, dos localidades de la provincia de Barcelona, así como en alguna localidad de Aragón. Más que competiciones, organizaban encuentros en los que practicar y mostrar a sus amigos sus nuevas proezas. El espíritu competitivo no tardó en llegar y empezaron a organizar pruebas, más o menos organizadas, a imagen y semejanza del trial en moto. Casualidades de la vida, las primeras informaciones de pruebas de “Bici-Trial”, que es como se llamaba en aquel momento la especialidad, se ubican precisamente en el mismo lugar en el que 30 años después se ubicó la mayor área permanente urbana de BikeTrial de Europa: el Trial Parc de Sabadell, en el Parc Catalunya.

En Sant Feliu de Codinas, Josep Figueras, fue el principal impulsor de aquella nueva modalidad y también pionero en esta práctica ciclista. La “tecnología” no tardó en llegar y en muy poco tiempo se pasó de bicicletas más o menos modificadas a bicicletas diseñadas expresamente para la práctica del Bici-Trial. Las Figueras fueron una de las primeras marcas que aparecieron como bicicleta específica de trial. De hecho, entre ideas creadas por Figueras e ideas surgidas de la experiencia de los pilotos de Sabadell, como Eliseu SellŽs, se creó un tipo de bicicleta que Montesa perfeccionó gracias a su mayor infraestructura, mezclando ideas propias con las aparecidas anteriormente. El Sr. Oscar Puig tomó las riendas de la organización de las competiciones y casi cada fín de semana los “chicos del Bici-Trial” se reunían para competir, tomando como referencia el reglamento del trial moto.

Paralelamente a todo esto, en Barcelona, Pere Pi era un afamado piloto de trial y motocross. Había sido 7 veces Campeón de España de MX y primer Campeón de España de Trial, además de ser el único piloto de la historia en ganar tres títulos nacionales en tres modalidades distintas: motocross, trial y velocidad. En el año 1974, cuando el Bici-Trial justo nacía, su hijo Ot tenía 4 años y como cualquier niño de su edad quería una bicicleta. Le compró una, pero siguiendo su pasión trialera, decidieron comprarle al pequeño Ot una bicicleta para poder ir por la montaña. Pedro se fue a El Corte Inglés a comprar esa bicicleta y le dijeron que una bicicleta de esas características no existía. No conforme con esa respuesta, se fue a ver a su cuñado, propietario de una famosa tienda de motos, Motos Isern. La respuesta fue la misma. Convencido ya de que esa bicicleta no existía, no sabía nada del Bici-Trial, y aprovechando que era el jefe de desarrollo de producto de Montesa, decidió fabricar su propia bicicleta de montaña para Ot. Esa bicicleta la diseñó de acuerdo a una geometría para poder conducir derecho (como el trial en moto). Con esta bicicleta, el pequeño Ot consiguió realizar un giro muy cerrado en el jardín de su casa sin poner los pies en el suelo, cosa que nunca consiguió hacer con aquella primera bicicleta que le compraron. Rápidamente Pedro Pí se dio cuenta del potencial de aquello y fotografió a Ot subiendo un escalón de 18 cm (levantó la rueda delantera y, moviendo el cuerpo hacia delante, subió la rueda trasera sin poner los pies).

Una vez la bicicleta de Ot estuvo lista, se la enseñaron al Sr. Permanyer, propietario de Montesa, y se interesó mucho por el tema, aunque le dijo a Pere que Montesa, como fábrica, no se puede involucrar en el tema . Montesa pagaría todos los gastos pero la fabricación y desarrollo de las bicicletas tendría que hacerse fuera de horas de trabajo. Al cabo de un año, debido a la complejidad de la bicicleta, todos los moldes, piezas, etc.. ya estaban fabricados. Durante todo aquel proceso, el Sr. Jaume Argemí le habló a Pere de un chico de Sant Feliu de Codines que tenía una bici parecida a la que estaban fabricando, la Figueras, y que hacía trial con ella. Se interesaron rápidamente en él y lo ficharon. El potencial de Montesa era infinitamente superior al de las pequeñas marcas como Figueras y aquel desconocido muchacho llamado Andreu Codina pasó a ser el primer piloto oficial de las “Montesitas”. Pere Pí empezó a confeccionar un reglamento parecido al del trial en moto, pero adaptado a la bicicleta. El potencial del deporte era mucho y cada vez había más chicos interesados en hacer Bici-Trial. En la zona de Madrid también se empezó a desarrollar la especialidad del Bici-Trial y también organizaban competiciones. No tardó en llegar un “enfrentamiento” Madrid-Catalunya que tuvo mucha importancia para intercambiar técnicas, amistades y contactos para organizar cosas conjuntamente y de mayor entidad. El trabajo realizado por Oscar Puig era de admirar. Había organizado muchísimas competiciones y había promovido el deporte durante mucho tiempo, pero había que oficializar el deporte ante los estamentos públicos si se quería avanzar.

Gracias a su trabajo en Montesa y a su condición de piloto profesional, Pere Pí tenía muchos contactos, tanto en los medios de comunicación como en los estamentos públicos y, una vez confeccionado el reglamento, le fue fácil presentarlo al Consejo Superior de Deportes para que considerasen si aquel deporte pertenecía al ciclismo o a la moto. Al poco tiempo, Pere recibió una llamada del Sr. Soriano, de la Federación Española de Motociclismo, diciéndole que el Sr. Lluís Puig, Presidente de la Federación de Ciclismo en aquella época, le había traspasado el tema del reglamento, por lo que deciden hacer una reunión tripartita. Pere Pí se fue a Madrid y finalmente aquel nuevo deporte pasó a depender de la Real Federación Española de Ciclismo con la condición de que fuera el mismo Pere Pí el encargado de llevar las riendas de la especialidad. Pere le contestó que él no puede ser porque es parte interesada al trabajar en Montesa, pero todos pensaron que eso sería una ventaja para aquel deporte. El nombre de Bici-Trial fue sustituido por el de Trialsín, por ser un Trial sin humo, sin motor, sin ruido, …. Corría el año 1979.

Gracias a que Montesa estaba presente en casi todo el mundo, rápidamente las Montesitas de Trialsín llegaron a todos los países en los que Montesa tenía delegación. El Trialsín fue descubierto por muchos jóvenes y, en 1982, ya se organizó la 1ª edición del Campeonato de Europa de Trialsín. Empezaron a surgir muchas marcas de bicicletas, tanto españolas como extranjeras, y muchas de las marcas de bicicletas ya establecidas sacaban su propia versión de bicicleta de Trialsín. Montesa, Figueras, Torpado, Sans, Rubíes, Bianchi, Technic One, Looping, Fantic, …. eran marcas con modelo de Trialsín propio. Se creó la Comisión Nacional de Trialsín y BMX, con Pere Pí a la cabeza. Años más tarde, sobre 1988, Pí abandona el cargo harto del poco interés de la federación por el Trialsín. Un grupo de padres, entre los que se encontraba Rafael de la Torre tomó las riendas de la Comisión de Trialsín. De la Torre era padre de dos pilotos y fue el que más se implicó. Durante la década de los 80, el Trialsín fue creciendo en todo el mundo y después de cuatro ediciones del Campeonato de Europa se celebró el 1er Campeonato del Mundo en 1986, todo ello en medio de la desaparición de Montesa y la aparición de Monty, a finales de 1983. Pere Pí seguía trabajando para el deporte, pero fuera de la RFEC. La localidad catalana de Berga acogió la primera prueba de aquel primer Mundial de Trialsín. Se abría una nueva etapa en la que pilotos japoneses, brasileños, australianos, y de otros países iban a enfrentarse por primera vez con los europeos, que ya llevaban un bagaje de cuatro europeos.

La RFEC siempre consideró al Trialsín como algo impuesto y un deporte de recreo. Nunca gozó de presupuesto, ni para la más mínima tontería y, todo y depender de ellos, no era considerado como propio y una molestia más que un activo. Los responsables de la comisión de Trialsín veían como cada año que pasaba su especialidad se iba estancando. Cada vez había más dificultades para cubrir los gastos que comportaba el desarrollo de competiciones y el Trialsín no era promovido como se merecía. Se aguantaba gracias a los delegados de la comisión, no de la RFEC. Era cuestión de tiempo que desapareciera.

A principios de los 90, coincidiendo con una prueba del campeonato del mundo en Andorra, se presionó a Pere Pí para que organizase una reunión con los delegados de todos los países para hablar sobre el poco apoyo que recibían de la Federación. Asistieron 13 delegados que aprobaron por unanimidad, 12 a favor, el crear una federación propia e independiente. El Sr. Josef Dressler, de la República Checa, se ofreció voluntario para realizar los trámites necesarios para crear una Federación Internacional. Se redactaron los estatutos y, en 1992, se creó la BIU (BikeTrial International Union), siendo presidente el primer año el mismo Dressler hasta que el japonés Hiroshi Hirano tomo las riendas del Biketrial a nivel mundial. El Trialsín pasó a denominarse BikeTrial, por cuestiones de internacionalidad, y cada país creó su propia “BikeTrial Union” nacional. En España es la BUE (BikeTrial Unión Española).

Desde 1992, la progresión del Biketrial ha sido geométrica. Todos los esfuerzos de sus responsables se han dirigido exclusivamente a potenciarlo, sin derivar a otras especialidades. No hay país en el mundo en el que no se conozca, en Japón se practica en las escuelas como actividad extraescolar, China acaba de despertar su pasión por este deporte y ya ha organizado eventos internacionales. Un país con más de 1000 millones de habitantes tiene un potencial de jóvenes interesados en el Biketrial muy importante. Tenemos constancia de principios similares en otros países como Alemania, quizás incluso antes que las pruebas en Sabadell y Sant Feliu de Codinas, pero el primer país en el que se reguló y se le dio entidad como deporte de competición fue España. El resto de países siguieron el reglamento y las competiciones creadas aquí. Actualmente la palabra BikeTrial se ha convertido en una “marca” que identifica al deporte que nació a mediados de los setenta en España y que es la continuación de aquel primitivo Bici-Trial y del Trialsín, nombre bajo el cual se oficializó y difundió este deporte de la mano de Pere Pí. Él no fue el inventor de este deporte sino el que lo vio como algo más que un divertimento y lo oficializó, con un reglamento y una entidad oficial que le diera soporte, cosa que con el paso de los años no ocurrió.

El día a día del Biketrial en España es ilusionante pero duro. Sin ningún tipo de ayuda oficial por no estar reconocidos como federación, todo y recibir algunos pilotos premios gubernamentales por los éxitos obtenidos, cada temporada se organizan todos los campeonatos previstos y se organizan competiciones internacionales. El nivel de los pilotos es cada vez mayor y España es la referencia mundial, tanto por su calidad organizativa como por el nivel de sus pilotos, verdadero espejo en el que se miran el resto de pilotos del planeta.

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